Me comunico porque te siento
El mundo de las emociones, a veces tan olvidado en los procesos educativos, es parte fundamental para la construcción de personas sólidas y con capacidad de apertura al otro/a. La capacidad de empatía, de comprender, acompañar y vincularse con las emociones de otras personas, es imprescindible para el desarrollo de una ciudadanía global más allá de uno/a mismo/a o del grupo más cercano. La educación, en sus distintos ámbitos, no puede dejar de contemplar la multiplicidad de inteligencias que tiene una persona. Así como se trabaja la lógica-matemática, la lingüística, la artística…es necesario contemplar y desarrollar la inteligencia emocional y específicamente aquella que trabaja la dimensión interpersonal. De esta manera los procesos educativos van asumiendo la integralidad de la persona y cualificando su incidencia en la construcción de una ciudadanía más plena y feliz.
Ser capaz de participar afectivamente de los sentimientos y emociones de los otros/as, crear vínculos consistentes que son imprescindibles para generar procesos de comprensión, respeto, valoración y trabajo conjunto para el bien de todos/as.
Para el desarrollo de la empatía es necesaria una educación que toma en cuenta el crecimiento emocional-afectivo de las personas y las dinámicas positivas de los grupos.